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Se trata de una publicación del INSHT de julio de 2017.

Las disposiciones mínimas relativas a la seguridad y salud de los trabajadores que ejecutan obras de construcción es­tán reguladas a través del Real Decreto 1627/1997. La aplicación de esta norma no depende de la magnitud, volumen ni duración de la obra, por lo que es apli­cable también a las obras menores sin proyecto. Sin embargo, cuando no se re­quiere redactar un proyecto de obra no es exigible que el contratista elabore un Plan de seguridad y salud en el trabajo en los términos que establece la normativa. No obstante, que una obra de construcción sea menor no significa que sea menos peligrosa para los trabajadores, por lo que, en cualquier caso, es necesario tener en cuenta las obligaciones de todos los in­tervinientes para integrar la prevención de riesgos laborales en las distintas fa­ses de la obra.

 

El Consejo de la Unión Europea alcanzó, el pasado 15 de junio, un acuerdo en la modificación de la directiva relativa a la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes carcinógenos o mutágenos durante el trabajo

La Directiva propuesta pretende establecer valores límite de exposición más estrictos y la observación “piel” para cinco carcinógenos, así como dicha observación independiente de los valores límite para otros dos carcinógenos, abarcando así siete carcinógenos en total.

Los agentes carcinógenos y mutágenos cubiertos por la Directiva son los siguientes: aceites minerales previamente utilizados en motores de combustión interna, algunas mezclas de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), el tricloroetileno, la 4,4'-metilendianilina, la epiclorohidrina, el dibromuro de etileno y el dicloruro de etileno.

Este documento, publicado por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo recoge algunas buenas prácticas de diseño y organización, llevadas a cabo a lo largo de los últimos años, en centros del sector sanitario, para disminuir o minimizar los trastornos musculoesqueléticos. A pesar de que la mayoría de los ejemplos están localizados en hospitales, pueden ser aplicados en otros centros, como pueden ser los sociosanitarios o los geriátricos o incluso para la asistencia domiciliaria.

Se trata de una publicación premiada de Ramón Pérez Merlos, director del Servicio de Prevención de ETOSA.

En su prólogo se indica que el objetivo de este libro, no es otro que remover los actuales paradigmas formativos propiciados por la inercia del propio sistema y alumbrar luz a la hora de seleccionar aquella formación en prevención de riesgos laborales que sea verdaderamente significativa para el trabajador, al mismo tiempo que analizar la situación actual de la formación en prevención de riesgos laborales.

Continúa comentando que el autor considera que se cierra la puerta a la formación a las entidades formativas especializadas y más concretamente a los diseñadores y fabricantes de los elementos productivos. Se ponen trabas a la aplicación de las nuevas tecnologías en la formación en esta materia y se ignoran elementos como la gamificación, formación inversa, etc., que permiten aprender de forma lúdica. La solución pasaría por abrir la formación a nuevos métodos y entidades formativas a las que no está abierto el sistema, así como que su financiación a través de nuevas formulas mas creativas.

Este trabajo pertenece a la serie «Protocolos de Vigilancia Sanitaria Específica», editados por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y fruto del trabajo desarrollado por las Administraciones Sanitarias a través de la Ponencia de Salud Laboral de la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, como contribución a las actividades de prevención de riesgos laborales en nuestro país. Este volumen ha sido, además, enriquecido con las aportaciones escritas y debatidas en reunión de los representantes de los agentes sociales y económicos, de las Comunidades Autónomas y de la Administración General del Estado, en el Grupo de Trabajo Amianto de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo.

El protocolo que se presenta en este volumen es la versión revisada y actualizada del Protocolo de Vigilancia Sanitaria Específica del Amianto informado favorablemente por la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud en 2003, y busca proporcionar a los profesionales implicados en la prevención de riesgos laborales, especialmente a los sanitarios, una guía de actuación para la vigilancia sanitaria específica de los trabajadores expuestos a amianto, que será revisado periódicamente, en la medida que así lo aconseje la evolución de la evidencia científica disponible y su aplicación concreta en los centros de trabajo de nuestro país.