Guía de Buenas Prácticas Empresariales en Accesibilidad
50
itraste cromático, dispuesto en la zona previa a ésta, tanto en el
embarque como el desembarque, con un fondo de 1,20 m y con la
misma anchura que la rampa.
Además de señalizar la rampa con la preceptiva señal de SIA, in-
dicando el itinerario accesible frente a otros posibles itinerarios
no accesibles; es buena práctica señalizar las mesetas horizon-
tales de descanso con un pavimento de color contrastado con el
resto de la rampa o escalera.
Se debe limitar el riesgo de impacto con elementos volados cuya
altura sea menor que 2,2 m, tales como tramos de escalera o me-
setas, instalando elementos fijos que eviten el acceso hasta ellos
y permitan su detección por los bastones de personas con disca-
pacidad visual.
5.2.4.2 Barreras de protección y pasamanos
Las barreras de protección y pasamanos constituyen un equipa-
miento fundamental tanto del itinerario accesible como de las
rampas y escaleras al cumplir con una doble función:
•
Proteger al usuario de posibles caídas ante desniveles latera-
les en su desplazamiento.
•
Servir de apoyo continuo y guía al usuario en su desplaza-
miento vertical.
A. BARRERAS DE PROTECCIÓN
Las barandillas y las barreras de protección deben ser detecta-
bles y proporcionar protección:
•
Deben advertir del riesgo de caída al vacío, por lo que se re-
comienda que dispongan de contraste cromático, evitando el
efecto de transparencia (que genera inseguridad o descon-
cierto) propios de las barandillas de vidrio.
•
Deben proporcionar estabilidad y no dejar huecos sin prote-
ger. No serán escalables y su altura mínima debe ser 0,90 m,
para desniveles inferiores a 6 m, o 1,10 m para superiores a
dicha altura.
PROTECCIÓN DE ELEMENTOS VOLADOS
Tanto el tramo de escalera como la meseta volada se encuentran
protegidos contra impacto, mediante barandilla.
(Fotografía cedida por la Universidad Carlos III)
PROTECCIÓN DE ELEMENTOS VOLADOS
(Fotografía cedida por la Universidad Carlos III)




